Veganismo y deporte: recomendaciones para la dieta vegana

Núm. 1: “Sufrimos de falta de ejercicio”

Generalmente lo que nos falta no es ejercicio, sino fuerza. Sin fuerza, músculos, tendones y huesos degeneran. Cuando hablamos de la necesidad de hacer más ejercicio, debemos también tener en cuenta la calidad de dicho ejercicio. Hablar en términos de “falta de ejercicio” parece implicar que lo que cuenta sea la cantidad y no la calidad del ejercicio.

 

Núm. 2: “Existen distintas clases de fuerza”

La fuerza es la capacidad de superar, contrarrestar o soportar una resistencia. Cuando el músculo se contrae, se crea una tensión. El nivel de dicha tensión se utiliza como medida de fuerza. En conclusión, no importa cómo vamos a utilizar la fuerza recién adquirida, porque la base es siempre la misma: fuerza máxima, fuerza explosiva y fuerza de resistencia desarrollada a partir de este máximo.

 

Núm. 3: “Hacer ejercicio con más rapidez me hace más rápido”

Realizar los ejercicios de entrenamiento de fuerza con excesiva rapidez es peligroso y no conduce a nada. Es peligroso porque los máximos niveles de carga que se dan durante la fase de ralentización pronto pueden exceder el límite de tolerancia fisiológica de los tendones. No conduce a nada porque la sujeción a los máximos niveles de carga no se prolonga lo suficiente como para crear estímulo y el resto del movimiento, siguiendo la aceleración del peso, no ejerce carga alguna sobre el músculo.

 

Núm. 4: “La sauna, el solarium y la piscina de hidromasaje forman parte del entrenamiento”

En Wunder Training nos concentramos en incrementar la capacidad funcional del organismo, y esto sólo se consigue con entrenamiento. Si ofreciéramos unos servicios de ocio tales como la sauna, el solarium o las piscinas de hidromasaje, daría la impresión de que éstos constituyen una alternativa al entrenamiento, y no es así.

 

Núm. 5: “Hay que haber practicado algún deporte antes de seguir un entrenamiento de fuerza”

No, todo lo contrario. El entrenamiento de fortalecimiento prepara los músculos para las cargas ejercidas en el deporte. Cuando la “infraestructura” muscular y del esqueleto, incluidos huesos y tendones, es deficiente, el deporte no beneficia a la salud. El entrenamiento de fortalecimiento es acumulación, mientras que el deporte es consumo.

 

Núm. 6: “El entrenamiento dirigido a las mujeres debería ser distinto al que va dirigido a los hombres”

En términos de calidad, los músculos femeninos y los masculinos están sujetos a las mismas leyes fisiológicas, por lo tanto no es necesario aplicar metodologías distintas. No obstante, resulta razonable que la selección de los ejercicios sea distinta, ya que los ejercicios seleccionados reflejen las diferencias anatómicas entre el hombre y la mujer.

 

Núm. 7: “El entrenamiento de fortalecimiento no es para los niños ni para la gente mayor”

Los niños pueden, y deberían, entrenarse, porque el desarrollo muscular es particularmente importante durante el período de crecimiento. En cuanto a los mayores, un entrenamiento de fortalecimiento les proporciona unos beneficios superiores a la media, porque desacelera los procesos degenerativos y fomenta los procesos regenerativos, como resulta claramente evidente en la regeneración del tejido óseo que tiene lugar después del entrenamiento de fortalecimiento.

Núm. 8: “La pérdida de peso puede ser aplicada a determinadas partes del cuerpo”

Sólo perdemos peso cuando ingerimos menos calorías de las que consumimos. Cuándo y dónde perderemos los depósitos adiposos almacenados es algo que depende de cada individuo, y es muy difícil llegar a controlar exactamente en qué punto los perderemos. En otras palabras, entrenar los abdominales no implica una pérdida de peso en el abdomen; podría darse, o no darse, la misma pérdida de peso si hubiéramos entrenado el glúteo. El único efecto directo sobre una parte determinada del cuerpo es el fortalecimiento del tejido.

 

Núm. 9: “El entrenamiento de fortalecimiento requiere pre-calientamiento”

Los ejercicios utilizados en un programa de entrenamiento enfocado en función de la salud se realizan de un modo lento y controlado. No se incluyen movimientos rápidos que impliquen esfuerzo extremo y puedan ocasionar lesiones. Al realizar la primera repetición de un ejercicio, la carga no parece demasiado pesada, y a los músculos no les resulta difícil superar este nivel de resistencia. Sin embargo, una vez transcurridos entre 30 y 60 minutos, el ejercicio pasa a ser extenuante, y los músculos se ven obligados a trabajar al máximo de su rendimiento. Las primeras repeticiones preparan a los músculos en función  de los movimientos finales, garantizando una buena coordinación. En este sentido, el “calentamiento”, si queremos llamarlo así, es la primera parte de cada ejercicio y, como tal, perfectamente apropiado para cumplir con esta función

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