Un entrenamiento muscular realizado de forma correcta es bueno para el sistema cardiovascular y un valioso complemento para el deporte de resistencia.

El corazón es nuestro músculo más importante; funciona continuamente y bombea sangre a todo el cuerpo. Este flujo de sangre permite que el oxígeno, el dióxido de carbono, los nutrientes y productos metabólicos, las hormonas y las células inmunológicas circulen por todo el sistema vascular. Y al hacerlo, regula además la temperatura del cuerpo.

Del tamaño de un puño

Aproximadamente, el corazón tiene el tamaño de un puño y pesa unos 350 gramos. Cada día transporta alrededor de 10.000 litros de sangre por el cuerpo y adapta la velocidad de sus latidos al nivel de actividad física. En reposo, el corazón sólo necesita latir entre 60 y 80 veces por minuto, mientras que el pulso se puede incrementar hasta 200 latidos por minuto cuando utilizamos los músculos necesarios para caminar, subir escaleras o hacer entrenamiento de fuerza. Cuanto mayor sea el esfuerzo, más rápido tiene que trabajar el corazón para proporcionar al cuerpo todo lo que necesita. Al igual que otros músculos, un entrenamiento regular incrementa la fuerza del corazón. Un corazón entrenado trabaja más eficientemente, aumenta la capacidad de bombeo y el pulso disminuye. Esto significa que el corazón tiene un periodo de tiempo más largo para descansar entre dos contracciones y que la sangre fluye más fácilmente por el músculo del corazón.


Kilómetros de tubos

Además del rol del corazón como estación central para bombear, el sistema circulatorio de la sangre comprende una vasta red de arterias, venas y capilares con una extensión aproximada de 140.000 kilómetros. Los finos capilares son los responsables del intercambio de nutrientes y gas entre sangre y células. A pesar de su enorme longitud, sólo es necesario un minuto para que las arterias transporten el oxígeno a través de la sangre para cada célula. El oxígeno es transportado por glóbulos rojos de la sangre, llamados eritrocitos, que contienen la hemoglobina capaz de unirse a las moléculas de gas.

 

Completar el ciclo

Después de este proceso, la sangre sin oxígeno vuelve al corazón y a los pulmones, donde absorbe más oxígeno antes de regresar al corazón y ser nuevamente bombeada en el ciclo. Tenemos de cinco a seis litros de sangre corriendo alrededor de nuestro enorme sistema vascular durante todo el tiempo y lo que hace posible este movimiento es la presión arterial. La presión arterial se establece entre un máximo y un mínimo, que dependen de si el corazón está contraído o relajado. Lo ideal es una presión arterial en reposo de 120/80 mmHg, aunque las tasas de hasta 130/85 mm Hg son normales.

 

¿Cuál es el efecto de Wunder Training en el sistema cardiovascular?

El entrenamiento de resistencia es el que se recomienda por defecto a quienes quieren fortalecer el corazón, mejorar la circulación y protegerse de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, el entrenamiento de fuerza también proporciona este efecto deseado.

Durante mucho tiempo, los beneficios para el corazón proporcionados por el entrenamiento muscular realizado en máquinas han pasado desapercibidos. No obstante, hay un aumento de las evidencias científicas que demuestran que el entrenamiento muscular es beneficioso no solo para nuestro esqueleto o nuestro sistema metabólico, sino también para nuestro sistema cardiovascular. Como resultado, el entrenamiento de la fuerza es ahora considerado como una parte esencial en la prevención y en los programas de rehabilitación para pacientes con problemas cardiovasculares. Esto no es de extrañar, ya que su rango de beneficios es considerable.

 

Aumentar la eficiencia del músculo reduce la tensión del corazón

Los músculos entrenados proporcionan mayor apoyo al cuerpo y a sus movimientos; el cuerpo se vuelve más eficiente. A diferencia de los músculos desentrenados, los músculos entrenados necesitan activar menos fibras, lo que mejora el pulso y disminuye la presión sanguínea. El corazón necesita mover menos oxígeno y por tanto, unos músculos fuertes, protegen al corazón mediante la reducción de la tensión que este ha de soportar en la vida diaria.

 

Un corazón fuerte mejora su rendimiento

Los estudios han demostrado que un entrenamiento muscular regular también mejora la resistencia y el consumo de oxígeno. El ventrículo izquierdo se llena con mayor rapidez, el volumen sistólico aumenta y, al mismo tiempo, la frecuencia cardíaca en reposo –un indicador para la aptitud de resistencia– es menor.

Además, el entrenamiento muscular mejora la absorción del azúcar en los músculos. Para diabéticos, es una mejora del control metabólico y una reducción del riesgo de sufrir un ataque al corazón o una apoplejía.

 

Entrenamiento de resistencia vs. entrenamiento muscular

Al contrario que el entrenamiento de resistencia, un entrenamiento de fortalecimiento muscular moderado supone menos estrés para el sistema cardiovascular. El ritmo cardiaco y los niveles de estrés hormonales permanecen más bajos; incluso el incremento de la presión sanguínea es moderada (y más baja que durante un entrenamiento de resistencia). Las reglas a seguir en el entrenamiento muscular son: evitar espiraciones forzadas, hacer el ejercicio despacio y sin tirones, hacer 9-12 repeticiones a intensidad media y no apretar los puños excesivamente.