Si padece de dolores de espalda, en este artículo le explicamos cómo prevenir la lumbalgia.

La lumbalgia suele manifestarse en personas que están sometidas a sobrecargas continuadas de la musculatura lumbar, ya sea por su actividad laboral o por otros motivos no laborales.

Por lumbalgia entendemos toda molestia en forma de dolor (algia) localizada en la zona lumbar. La región lumbar es la zona anatómica que ocupan las vértebras que quedan por debajo de la parrilla costal. Es decir, que el límite superior de la región lumbar estaría marcado, precisamente, por el reborde inferior de las costillas. Los costados corporales harían de límites laterales,  y la zona glútea marca el límite inferior.

La zona lumbar se estructura alrededor de las cinco vértebras lumbares. Y son éstas, junto a los músculos que las envuelven, y a las raíces nerviosas que emanan de los espacios intervertebrales, los principales orígenes de lo que conocemos como dolor lumbar.

¿Qué personas suelen padecer de lumbalgia?

La lumbalgia suele manifestarse en personas que están sometidas a sobrecargas continuadas de la musculatura lumbar, ya sea por su actividad laboral o por otros motivos no laborales. También existen personas que en su actividad laboral permanecen largos periodos de tiempo sentados en mala posición o bien mantienen posturas forzadas prolongadamente.

A pesar de los numerosos estudios realizados, más del 80 o 90% de los casos no tienen una causa clara. Se desconoce si el dolor proviene de los huesos, los tendones, los ligamentos, los músculos, los nervios o la médula. Gran cantidad de estudios estiman que, en muchos casos, la lumbalgia aparece cuando se produce tensión muscular.

En los pacientes que no sufren ninguna otra enfermedad concreta, se estima que puede producirse por falta de actividad física, por nervios, si el enfermo presenta un carácter excesivamente ansioso, o por dormir en una mala postura. También pueden padecer lumbalgia las personas con sobrepeso u obesidad.

Los principales dolores causados por la lumbalgia

El principal síntoma es el dolor en la parte baja de la columna (región lumbar) y el aumento del tono muscular y rigidez (dificultad para la mover el tronco). El dolor aumenta a la palpación de la musculatura lumbar y se perciben zonas contracturadas. Este dolor comprende el segmento lumbar con o sin dolor en los glúteos y las piernas, el cual en general es difícil de localizar. Otras veces el dolor puede extenderse hacia la musculatura dorsal, aumentando la rigidez de tronco.

El dolor agudo se puede presentar como un dolor lumbar simple (95% de los casos), causado por compresión de una raíz nerviosa, o secundario a una patología lumbar.

Para prevenir la lumbalgia, es importante evitar el esfuerzo lumbar frecuente, no mantener de manera prolongada una postura forzada y si la actividad laboral lo demanda, intentar cambiar de postura periódicamente. En el caso que la tarea demande manipulación manual de cargas, ésta deberá minimizar la exigencia física y evitar la exposición a esta tarea por largos periodos. En puestos de trabajo sentados es importante mantener posturas adecuadas y alternar con la postura de pie a lo largo de la jornada.

El acondicionamiento y entrenamiento muscular son muy importantes en la estabilidad de la columna lumbar. Es por ello que el entrenamiento muscular es una opción perfecta para mantenerse en forma y prevenir la aparición de la lumbalgia. En caso de dolores crónicos, la terapia médica lumbar  fortalece específicamente la musculatura profunda de la columna vertebral con el objetivo de eliminar o aliviar el dolor.