Con el paso de los años, simplemente cuidarse no es suficiente: es necesario mantenerse activo físicamente.

Si no se ejercitan las articulaciones, la artrosis se manifiesta con mayor rapidez.

Con el paso de los años, simplemente cuidarse no es suficiente: es necesario mantenerse activo físicamente. De lo contrario, puede aparecer la atrofia muscular, además de poner en peligro la autonomía y también la movilidad. Los huesos pierden firmeza y el riesgo de caídas aumenta.

Si no se ejercitan las articulaciones, la artrosis se manifiesta con mayor rapidez. La actividad metabólica disminuye. Se producen menos hormonas.  Y no menos importante: merma la calidad de vida.

La pérdida de masa muscular se denomina atrofia (muscular) o sarcopenia. La sarcopenia no es tanto la consecuencia del envejecimiento como la consecuencia de la inactividad física.

Hablamos de atrofia muscular por desuso cuando ocurre por falta de actividad física. Es decir, en la mayoría de las personas, la atrofia muscular es causada por no utilizar los músculos lo suficiente. Quienes tienen trabajos sedentarios, padecen afecciones que limitan el movimiento o tienen una disminución en los niveles de actividad, pueden perder tono muscular y sufrir atrofia. En estos casos, se puede contrarrestar con el ejercicio y una mejor nutrición.

La evolución de la fuerza durante la vida de una persona muestra una fase corta de formación muscular y una fase larga de pérdida muscular. A partir de los 25 años, el cuerpo pierde hasta que muere entre el 30 y 40% de la masa muscular. Los tejidos conjuntivos y adiposos sustituyen la musculatura si no se toman medidas para combatirlo.

Paralelamente, hay afecciones como la artrosis que también contribuyen a la pérdida de masa muscular. Producida por una alteración del cartílago, constituye el trastorno más frecuente de las enfermedades reumáticas. Sus síntomas de dolor intermitente van asociados a una atrofia muscular que afecta a la calidad de vida.

NO ES ENVEJECIMIENTO NATURAL

Lo que a menudo se entiende como proceso de envejecimiento natural suele ser el resultado de la pasividad y la falta de ejercicio. La solución no es moverse “más”. Adquirir el hábito de realizar un programa de ejercicios es fundamental para contrarrestar la atrofia muscular. La calidad del movimiento está determinada en primer término por la resistencia que ha de vencer. Dosificar esta resistencia con exactitud y aplicarla de forma preventiva y terapéutica es la competencia básica del entrenamiento muscular.

Un sistema muscular y óseo sano contribuye a que las actividades diarias parezcan más livianas, ya sea andar, subir escaleras, cargar o levantar peso, etc. A partir de conclusiones científicamente probadas, en Wunder Training ofrecemos un ejercicio muscular terapéutico y preventivo orientado a la salud. Esta duplicidad de la oferta favorece que el cliente reciba siempre la solución individual correcta.

Prevenir la atrofia muscular es sinónimo de:

– Autonomía

– Seguridad

– Movilidad

– Potencia

– Menor propensión a lesiones

– Disminución del riesgo de caídas

Si quiere prevenir la aparición de la atrofia muscular, pruebe el entrenamiento muscular con una sesión introductoria gratuita.